Leo estos días, por motivos de trabajo, Idearium español, de Ángel Ganivet, pubicado a finales del siglo XIX a cuenta de la crisis política que España vivía, y descubro con placer que en hay en cada libro, incluso en los que defienden puntos de vista opuestos a mi modo de pensar –como es el caso–, algo que rescatar del naufragio del desacuerdo.
Dos anotaciones. La primera viene a cuento de una nota a pie de página del editor, Neslon Orringer, así que no se deb propiamente a Ganivet. Aún así, merece la pena. Cuenta la siguiente anécdota:
Bajo Omar (¿586? – 644), segundo califa musulmán de Arabia, los árabes conquistaron mesopotamia y Siria e iniciaron la conquista de Irán y Egipto. En el año 642 el general árabe Amrón entró en Alegandría y, según Ibn al-Kifti (en su Historia de los sabios, hoy no considerada fidedigna), escribió a Omar pidiéndole instrucciones sobre qué hacer con los libros de la biblioteca más famosa de la Antigüedad. La legendaria respuesta de Omar fue el siguiente dilema, que ofrecía dos alternativas aparentemente contradictorias, aunque ambas con la misma destructiva consecuencia: “En cuanto a los libros que mencionas, he aquí mi respuesta: si su contenido concuerda con el libro de Alá, podemos prescindir de ellos, pues en ese caso el libro de Alá basta y sobra. Si, por otra parte, contiene materia contraria al libro de Alá, no puede haber necesidad de conservarlos. Prosigue, pues, y destrúyelos.”
¿No es increíble el parecido de la respuesta del fanático Omar con la mantenida por los políticos, los bloques mediáticos y determinado sector de la opinión pública –sector, por cierto, en crecimiento– con respecto a la manera de contemplar la vida política del país? Cada día más gente en España –y sospecho que en el mundo entero– se levanta cada mañana, enciendo su emisora de radio o abre su periódico y recibe su versión de los hechos. Es decir, se programa voluntariamente e interpreta el mundo en clave de dicha programación: si la información externa a su bloque mediático concuerda con la versión asumida, no hace falta ni recibirla, pues ya nos la ha dado el periódico, la radio o la tele de turno. Si no concuerda, rechazada también. Fantástico. Nos comportamos como fanáticos del siglo VI.
Ya decía Savater, al hilo de esta actitud y con mucha razón, que en este país casi nadie tiene derecho a decir “yo opino”, sino “yo repito”. Y ojo, soy consciente de que mencionar a Savater implica que los suscriptores de uno de los bloques mediáticos mencionados arriba (PRISA en este caso, para qué ahorrarnos los nombres) saquen a relucir sus insultos tribales, encabezados por “facha” y “pepero de mierda”. Nada nuevo; no me asusto.
La segunda de las citas que quisiera compartir con ustedes sí se debe a Ganivet en persona. En ella, el autor andaluz hace un lucidísimo análisis de… ¡La crisis económica actual!. Dice:
No me gusta la propiedad individual ni la colectiva, pero la comprendo aliada con el amor: un hombre que posee una casa y la ama, porque en ella nació y piensa morir, es un propietario útil; un hombre que construye casas y las posee sólo hasta que logra venderlas con beneficio, es un propietario perjudicial, pues si le deján será capaz de construirlas tán frágiles que se hundan y aplasten a los pobres inquilinos. Todo el progreso moderno es inseguro, porque no se basa sobre ideas, sino sobre la destrucción de la propiedad fija en beneficio de la propiedad móvil; y esta propiedad, que ya no sirve sólo para atender a las necesidades del vivir, y que en vez de estar regida por la justicia está regida por la estrategia, ha de acabar sin dejar rastro, como acabaron los brutales imperios de los medos y de los persas.
¡Pero cómo! ¡Hace más de un siglo y con qué claridad lo expone! ¡Y nosotros teniendo que tragarnos las caras de panoli de todos los ministros de economía de mundo “civilizado” mientras nos dicen que no había manera de ver venir la crisis –después de haberla negado durante meses–! ¡Pero si mis padres, que tienen una librería pequeñita en Ferrol la llevan viendo venir dos años!
La crisis actual viene porque los gobiernos llevan mucho tiempo dejando el campo libre a los especuladores; porque en los mismos gobiernos hay representantes de la casta de los especuladores; porque los gobiernos tienen miedo de los especuladores y les rinden cuentas. Los gobiernos supuestamente conservadores moderados y los supuestamente moderados izquierdistas, que coinciden en ser, tras las máscaras, simples y burdos neoliberalotes.
Que tenga que venir un autor de la generación del 98 a explicarnos la política actual…
6 comentarios
Diciembre 1, 2008 a las 8:51 am
Muy interesantes los fragmentos y tus reflexiones. Poco cambian las cosas a lo largo de la historia, aunque el “decorado” sea diferente.
Diciembre 5, 2008 a las 8:25 am
Pues sí que cambian poco, sí… A veces por suerte, y otras por desgracia. ¡Besos!
Diciembre 8, 2008 a las 10:33 pm
No creo lo que leo, has vuelto a hablar de política! Algo raro pasa en Taiwan.
Yo repito:
No creo lo que leo, has vuelto a hablar de política! Algo raro pasa en Taiwan.
Besos,
P.D: te falta la opción de enviar la respuesta a los comentarios por mail. Es bastante útil.
Diciembre 9, 2008 a las 12:12 am
Uy, algo raro no: muchas cosas raras.
Explícame cómo se hace eso de mandar la respuesta por mail, anda…
Diciembre 9, 2008 a las 4:58 am
Pasa por aquí:
http://txfx.net/code/wordpress/subscribe-to-comments/
Diciembre 9, 2008 a las 5:15 am
Ok, creo que si tienes el blog alojado en WordPress no puedes instalar plugins, aunque no estoy seguro.
Así que mira por ahí en configuración si tienes opciones de seguimiento de comentarios.