Nuestra clase de lengua es internacional

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Queridos alumnos de 2º A, tengo una buena noticia:

mirando las estadísticas de nuestro blog durante el año 2012 –desde septiembre que empezamos a hacerlo– han visitado vuestras creaciones desde… ¡20 países diferentes! Os los digo de carrerilla: España, Taiwán, Argentina, México, Estados Unidos, Reino Unido, Portuga, Chile, Vietnam, Colombia, Laos, Venezuela, Bolivia, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Perú, Polonia, Singapur, Hong Kong y Bélgica.

En total, hemos recibido 731 visitas. No está nada mal, ¿verdad? Estoy seguro de que vuestros escritos han encantado a toda esa gente que se ha asomado al blog para leeros. Sois escritores internacionales. :):):) ¡Enhorabuena!

18 Taichung nightclub is a racist class-conscious and snob place.

I just arrived home from 18 Taichung night club. I’m so angry about what i experienced there i need to write it dow and share it with you. I was there with some taiwanese friends, guys and girls. We made all the queue. It was “lady’s night” , so girls were not paying. When some of my male friends tried to cross the door, the doorkeeper stopped them and told them the club was full, so they couldn’t go in without booking. The problem is 3 minutes later a group of foreigners (they were talking german, blond, blue eyes, good looking) went in.
Then I suddenly understood. I stopped one of them and ask him if they had a reservation. Do you guess what he answered? “NO”, of course. The german guys were using tshirt, old jeans and sport shoes, so their look was totally casual. Like my friends’. The difference? Germans are foreigners, laowai, and they look like people in the movies. My friends are not tall, they wear glasses, and they don’t try to look like a fashion stupid korean singer. Just normal nice people, too normal for 18 Taichung Nightclub, who only accept girls, foreigners, and some kind of taiwanese guys. The message is clear: It you are a foreigner, you are always cool, but if you are taiwanese, only sometimes (you are cool if you dress up like a New York hiphop singer, for example, but you are not cool if you don’t use DragonBall harstyle). So: 18 Taichung nightclub is a racist class-conscious and snob place.
Shame.
Here is their facebook group, if you want to check:

http://www.facebook.com/18Taichung

If you want to dance there, better be a girl, a foreigner or ask them advise for your look. The club is in Taichung, but they pretend to be in New York!

Not Taiwanese people or foreigners in Taiwan shouldn’t accept this.

Pestañas mágicas

La moda es un animal caprichoso. Como un gato, se arrima ahora a una pierna, luego a otra, y convierte en oro todo aquello que roza con el mórbido pelaje de su lomo. Son pocos los hombres y mujeres capaces de intuir su aristocrático errar; la mayoría de los mortales -de aquellos, claro está, interesados en servir a tan cruel amo, aunque todos, en mayor o menor medida, seamos sus sirvientes- ha de conformarse con seguir sus pasos.
Si es difícil comprender las modas propias, saber de las ajenas es casi un imposible. Es por eso que me tiene loco una tendencia taiwanesa de reciente aparición: las gafas sin cristal. Llevo meses intentando comprender su función, y por fin he caído en la cuenta de que la ausencia de lentes permite combinar, en un acto genial de integración, dos grandes emblemas del tan famoso lolitismo asiático: las infinitas pestañas falsas y las gafas de pasta al estilo de las azafatas del Undostrés.
Contemplad la foto: ved cómo las pestañas atraviesan las gafas. No se trata de magia, ni de poderes mutantes, sino del triunfo de la moda sobre el sentido común, que siempre sale mal parado en estas lides. Saludemos con admiración, pero también con miedo, a la victoria del lema de nuestro globalizado y posmoderno mundo: antes muerta que sencilla.

Comprando casco

Hace unos días fui a una tienda de cascos para hacerme con uno nuevo, más grande, más duro y más ajustado, porque me dijo mi amigo M., que ya lleva muchos kilómetros recorridos por las carreteras de Taiwán, que el mío me estaba flojo y que en un frenazo fuerte corría el riesgo de perderlo. De sabios es hacer caso a quien entiende, así que me acerqué a la tienda más grande que conozco y me pasé un buen rato eligiendo casco. No es fácil, no se crean. Si no, miren qué variedad y qué fantasía…

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Con brillo y sin brillo, modernos y clásicos, adultos e infantiles, grandes y pequeños… La variedad de cascos en Taiwán es  apabullante. Basta echar un vistazo alrededor cuando se para uno en un semáforo. Las posibilidades son infinitas, y las tendencias cambian con frecuencia.

Yo, como le corresponde a un profesor formal y maduro -32 tacos la próxima semana-, me decidí por uno negro con visera oscura. Clásico, discreto, elegante, eterno. Como yo -menos lo de eterno, aaaaaaaaay, 32 tacos la próxima semana, ¿se lo había dicho?-

Una vez el elegido el casco, recordé qué llevaba tienpo buscando una pegatina de la bandera taiwanesa, para ponérsela a la moto. Me acerqué al expositor, alegre y despreocupado… Y me encontré con este panorama:

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La bandera italiana, la alemana, la estadounidense, la japonesa, la esvástica nazi, la canadiense… ¿¿LA ESVÁSTICA NAZI?? Miro y remiro, porque en un país lleno de budistas bien pueden mis ancianos ojos -32 años la próxima semana- haber confundido la esvástica india con la versión nacionalsocialista… Bandera roja, circulito blanco, brazos girando en la dirección de las agujas del reloj, aspas inclinadas… Pues sí, la esvástica nazi… Nada que ver con esta otra que suele adornar la entrada de los restaurantes vegetarianos:

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Jjjjolines… Al principio es difícil de digerir, pero termino por recordar que vivo a muchos miles de kilómetros de mi eurocéntrico ombligo. En España, la bandera imperial japonesa –que por cierto, está también entre las pegatinas, manda narices– se asocia inmediatamente a la pañoleta de Daniel San en Karate Kid, y nadie se acuerda del porrón de millones de chinos que mataron los nipones en la Segunda Guerra Mundial… Y hablando de China, ¿no es esa bandera roja con cinco estrellas la de la República Popular China, oséase la China comunista, la China continental, la archienemiga de los taiwaneses –tienen tropecientos lanzamisiles apuntándonos–? Pues sí que es, sí.

Qué libertad de adorno, qué poca escandalera. Aquí en Taiwán puede uno lucir en su moto los emblemas de varios regímenes totalitarios y criminales, incluido el de aquel que mantiene sobre los ciudadanos de la isla una constante amenza de invasión, y no pasa nada. Cosa de la moda, no de la mala fe de los motoristas, eso que quede claro. Después de remirar, me rindo:  no está la bandera nacional. Me dice la dependienta -después algo de confusión y mucho dibujito– que pronto llegará una nueva remesa –Hitler, Hirohito y Mao mediante– y que me pase a por mi democrática pegatina en una semana.

Seguro que se ha pensado que soy un blando y una nenaza.

Talante presidencial

El curso pasado P. y yo pasamos un fin de semana en Tainan, invitados por la familia de una alumna. Lo pasamos muy bien, y la familia fue encantadora. Nos hicieron sentir en nuestra casa. El último día, antes de volver a Taichung, el padre de nuestra alumna nos regaló a cada uno una lámina de sellos de promoción del partido gobernante, el Kuo Ming Tang.

No voy a hablar de política, al menos de ideología, sino de la visión, tan diferente, que los taiwaneses y los españoles tenemos del fenómeno político.  Como no hablo chino, la gran mayoría de la cultura taiwanesa me resulta impenetrable. Contemplo el día a dia y, de vez en cuando, me aventuro a formular una hipótesis: esto es así, esto es asá… Busco motivos a las diferencias de comportamiento que observo y, por supuesto, casi siempre me equivoco. Solamente a través de lo que me explican mis alumnos y mis amigos taiwaneses puedo comprender algo de la cultura en la que vivo.

Por lo tanto, nada puedo explicarles sobre cómo los taiwaneses perciben la política. Intuyo que es diferente de la nuestra cuando veo, por ejemplo, los susodichos sellos de promoción del Kuo Ming Tang. Los he fotografiado para compartirlos con ustedes:

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El más guapo de los dos –causa furor entre las señoras de cierta edad– es Ma Ying Jeung, presidente de la República de China, oséase, de Taiwán, y el tipo de gafitas y cara simpática es Hsiao Wang Chang, su vicepresidente. ¿Verdad que las fotografías quedan muy lejos de lo que suele ser, en España, la imagen oficial de un gobierno? Jamás posaría Zapatero sacando bíceps, -en todo caso Aznar, ahora que está tan cachas– o espalda con espalda con María Teresa Fernández de la Vega, como en el cartel de un dúo cómico. ¿Y qué me dicen del sello en la que ambos parecen animar a su equipo de fútbol, con un fondo de tanques, helicópteros y barcos de guerra? ¿No sería fantástico un póster de la Chacón a lo Rambo? Al fin y al cabo exportamos armas como churros. Me encantaría verlo. Si alguien sabe hacer montajes fotográficos en el ordenador y tiene un rato libre, yo le envío por email las fotografías.

¿Es esta manera de concebir la política mejor, o peor? En un primer momento podría parecernos un modo de promoción un poco petardo, así como de verbena de pueblo. Pero no tiene por qué ser así. Los taiwaneses prefieren –o parecen preferir, ¿qué modo tengo de saberlo a ciencia cierta?– una imagen cercana de sus políticos a las clásicas fotos, tan europeas, de señores en traje oscuro –qué sosas, las corbatas– y mujeres embutidas en faldas y americana, todos tan envarados, tan serios, enseñando tan poco diente.

Formas diferentes de ver la vida. Lejos de juzgarla, he de reconocer que la taiwanesa tiene un puntito desenfadado que a nosotros, quizás, nos falte. ¿O es que es mejor un político por parecer más serio? Fíjense lo serio que parece Berlusconi. Cuando no abre la boca.

Lu Wei

El otro día, al terminar el trabajo, mi alumno D. me llevó a buscar unas clases de karate por Shalu, la pequeña ciudad en la que está mi universidad. No hubo suerte, así que nos fuimos a cenar al restaurante donde trabaja G., otra alumna de la clase de D. Es un restaurante de Lu Wei, una comida típica taiwanesa muy particular.

A la puerta del restaurante hay unos grandes mostradores repletos de comida muy variada: embutidos, carne seca, verduras, setas, nabo, tofu de diferentes clases, algas, huevos, tallarines… Aquí tenéis dos fotos de lo más gráficas:

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Después de elegir todo lo que quieres comerte, lo pagas y ellos colocan la comida en unos cestillos metálicos y la sumergen en una cubeta agua hirviendo:

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Tras el aderezo con salsa de soja y un poco de wasabi -el famoso picante verde de rábano japonés- el resultado es esta maravilla:

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D. da rienda suelta a su entusiasmo y empuña sus palillos dispuesto a dar cuenta de su deliciosa bandeja de comida. Yo también, pero no salgo en la foto:

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No le gustan mucho las verduras, así que come tallarines, nabo y tofu. Todas buenas elecciones. Charlamos tranquilamente -es una maravilla ver cómo los alumnos van progresando y son capaces de expresarse mucho mejor de lo que uno pensaría en clase de gramática-. Le pregunto por qué G. no está trabajando, y me explica que ella tiene dos trabajos, uno en el restaurante, y otro en la tetería de enfrente. ¡Increíble! G. es una de las alumnas más aplicadas de clase. Siempre está contenta y saca muy buenas notas. Quiere ahorrar dinero para ir a España el próximo verano, así que además de asistir a clase y estudiar -en Taiwán los horarios de clase son bastante duros- trabaja en dos lugares. Qué tía.

Tras la cena -riquísima- vamos a la tetería, donde sorprendemos a G., que no se esperaba la visita:

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Su jefe -el tipo de rosa- le da una hora para cenar. Volvemos al restaurante de Lu Wei y la acompañamos mientras come. Yo, mientras, bebo un té verde con fruta de la pasión y mucho hielo que me ha hecho G. y me sabe a gloria.

Aquí estamos los tres en una sesión fotográfica de alta calidad. ¡Por cierto, se me olvidaba! G. es muy fan de Hello Kitty. En cuanto a los dos deditos hacia arriba -el gesto de la victoria que hizo famoso Winston Churchill- es prácticamente obligatorio en las fotos. Si supiera Winston en qué iba a acabar todo…

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Una noche estupenda. Pienso repetir Lu Wei en cuanto pueda.

La mafia aviar

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Notica exclusiva de Islaformosa Press. Un intrépido fotoperiodista ha fotografiado la reunión anual de la cúpula de la mafia aviar en el jacuzzi de la casa de uno de los principales capos. Se sospecha que el motivo de la reunión es el inesperado asalto de la mafia porcina al negocio de la gripe, que practicamente ha acaparado. La mafia aviar pretende generar nuevas estrategias que le devuelvan su antiguo puesto de honor. “La gripe porcina es una basura -se le ha oído decir a uno de los capos-. No sabe uno a qué atenerse. Al menos, con la gripe aviar en las calles, podías confiar en la calidad del contagio.”

Huele a guerra de bandas. Sálvese quien pueda.