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La mafia aviar

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Notica exclusiva de Islaformosa Press. Un intrépido fotoperiodista ha fotografiado la reunión anual de la cúpula de la mafia aviar en el jacuzzi de la casa de uno de los principales capos. Se sospecha que el motivo de la reunión es el inesperado asalto de la mafia porcina al negocio de la gripe, que practicamente ha acaparado. La mafia aviar pretende generar nuevas estrategias que le devuelvan su antiguo puesto de honor. “La gripe porcina es una basura -se le ha oído decir a uno de los capos-. No sabe uno a qué atenerse. Al menos, con la gripe aviar en las calles, podías confiar en la calidad del contagio.”

Huele a guerra de bandas. Sálvese quien pueda.

Sonrisa desde el cielo de Taiwán

El pasado 1 de diciembre, en el cielo de Taiwán –y no sé si también en otros–, sucedió un hecho curioso del que he recibido noticia a través de mi nueva amiga Little Tree y del email de la universidad. La luna, Venus y Júpiter –creo–, se unieron formando una curiosa figura. Veamos el proceso. Arriba a la izquierda tenéis la fecha en que se registró cada fase:

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¿Habéis visto la sonrisita que se formó el 1 de diciembre? ¿No? Pues aquí tenéis una foto ampliada:

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¿Bonito? ¿Inquietante? ¡Hala, a repasar las Centurias de Nostradamus, a ver si se acaba el mundo!

Monjes patrióticos

Pasada ya la resaca de lo sucedido en el Tibet hace unos días –la censura de determinadas páginas web, así como de Youtube, va levantándose paulatinamente, una vez cribados los contenidos– el gobierno chino declara que reforzará la “educación patriótica” de los monjes. Meng Jiangzhu, Ministro de seguridad pública, animó en su visita a Lhasa a difundir “con ahínco la educación y la propaganda en las políticas étnicas y religiosas, y en el sistema legal, en todos los templos.”

Como si no fueran poco las decenas de muertos que han costado los disturbios –dos, según el gobierno de Beijing, alrededor de siete según el gobierno tibetano en el exilio– el discurso oficial chino se repliega a los viejos tiempos de la revolución cultural.

No quiero entrar a juzgar quién tiene la culpa y quién no. No sé si el Dalai Lama ríe en la sombra –como afirma el gobierno comunista– por el éxito de las revueltas, o si reza para que no muera más gente, como él mismo sostiene y Richard Gere repite. Pero es sangrante que el Ministro hable tan descaradamente de reeducación y de propaganda. Qué rabia que andemos todavía con esas gaitas. La intención del gobierno central chino es, qué duda cabe, imponer su versión de los sucesos, quitándose primero de en medio a los disidentes, y adoctrinando después a los que queden. Nada que no conozcamos en la vieja Europa.

Me vienen, a raíz de la triste noticia, dos libros a la cabeza. El primero, cómo no, 1984,  el lúcido análisis que George Orwell llevó a cabo sobre los mecanismos de los estados totalitarios del siglo XX. “El pasado es cualquier cosa en la que se ponen de acuerdo los documentos y los recuerdos”, dice el autor. Sombría pero acertada frase.

El segundo, menos conocido pero igual de interesante, es el libro LTI, la lengua del III Reich, del judío alemán Victor Klemperer. El autor, superviviente del nazismo gracias a su matrimonio con una “aria”, escribió en los oscuros años del Tercer Imperio Alemán un diario en el que anotaba las monstruosas incidencias cotidianas. Pasado el horror recogió en este libro las que estaban dedicadas al inteligente uso que los nazis hicieron de la lengua y la propaganda. En uno de los breves capítulos  nos recuerda la afirmación de un amigo suyo, el etnógrafo Spamer: “Si fuera posible fijar un único tono para la prensa, para todas las publicaciones y enseñanzas, y si en todas partes se enseñase que no había existido una guerra mundial entre 1914 y 1918, al cabo de tres años todo el mundo creería que, en efecto, no habría habido tal guerra.”

La opinión de Spamer es anterior al nazismo. Ni él ni Klemperer –ni el mundo– tardarían mucho en comprobar su acierto.

Solamente nos queda –qué poco me consuela– desear a los propagandistas chinos que no tenga nada, pero nada, de éxito.