Archivo de la etiqueta: Internationa House

La subasta

Hay una actividad que aprendí en International House y que me gusta mucho. Se llama “la subasta”, y suelo utilizarla antes de los exámenes, para repasar gramática de forma lúdica.

Consiste en lo siguiente: divido la clase en grupos de 5 ó 6 alumnos (es que aquí las clases son muy numerosas…) les doy a cada uno, por ejemplo, 5.000 españolines, la moneda de curso legal en mi clase de español. Escribo entonces diez o doce frases incorrectas, intentando abarcar con ellas todos los temas que he explicado en clase. Los alumnos discuten las frases e intentan encontrar los errores. Después empieza la subasta, y cada grupo puja por aquellas frases que cree poder corregir sin problemas. Como es lógico, yo ofrezco un precio de partida y ellos van sobrepujándolo. Por supuesto, quien compra una frase y no la soluciona recibe una penalización.

Pues lo que son las diferencias culturales: el otro día, antes del examen parcial de gramática de segundo curso, preparé una subastita con un poco de todo: ser y estar, tiempos pasados, pronombres personales de complemento directo e indirecto… Explico a los alumnos lo que es una subasta, les reparto las frases y les dejo pensar.

Comienza el juego. Pido 300 españolines como precio de partida por la primera frase. Y en vez de ofrecerme más… ¿no van los muy… taiwaneses y me empiezan a gritar que es muy caro y que me he subido a la parra? ¡Regateando con la gramática y todo!

Quien haya estado en Taiwán –en China es igual, en este caso– sabe que el regateo forma parte de su día a día. A mí es algo que me encanta: me parece justo, y humaniza muchísimo el comercio. Además, es más divertido, y nadie sale realmente perdiendo, porque todo tiene sus límites y suele ser llevado con la máxima cortesía y buen humor. Además, favorece las relaciones, porque permite a los comerciantes mostrar su aprecio a los buenos clientes –o la gente con gracia para convencer–. Yo jamás he tenido problemas con ningún vendedor, y he pasado muy buenos momentos –¿te acuerdas, Crispi, con los bolsos y las maletas en el mercado de la seda?–.

La verdad, me hizo encantó ver que, incluso en un contexto ficticio como es el de la clase, los alumnos echaron mano de su conocimiento inmediato del mundo e intentaron regatear. Por supuesto, nos reímos todos un montón y eso facilitó el desarrollo de la actividad, aunque cuando terminó las subasta uno de los grupos no había pujado por nada… ¿entenderían de qué iba aquello?